Apps de autodiagnóstico: inexactas pero seguras

  • Apps de autodiagnóstico: inexactas pero seguras

Los problemas que originan las búsquedas de información de salud en internet son un hecho del que ya hemos hablado en otras ocasiones.

En primera instancia muchos pacientes buscan en buscadores cómo Google pero luego muchos acaban haciéndolo en herramientas más sofisticadas y, en principio, fiables.

Los conocidos como symptom checkers son herramientas digitales que ayudan al paciente a autodiagnósticarse o a hacer “autotriaje” para orientarle sobre donde debe buscar ayuda sobre su enfermedad.

Ayudados por algoritmos, estos Symptoms checkers suelen ofrecer tres tipos de resultado:

  • Necesaria atención urgente (cómo por ejemplo una embolia pulmonar)
  • Necesaria supervisión médica, pero no urgente (una otitis media, por poner un caso)
  • El resultado puede resolverse con autocuidado

Para que nos hagamos una idea de la magnitud de su uso, iTriage, por ejemplo, recibe 50 millones de consultas anuales..

Lógicamente, esto puede producir varios efectos:

  • Puede aliviar la carga de trabajo del sistema sanitario ya que los  casos leves pueden ser autogestionados por el paciente. En muchos casos pueden hacer que disminuyan las visitas a urgencias cuando no sea necesario hacerlo.
  • Puede ayudar al paciente a tomar medidas antes de ir al médico en casos en los que pueda hacer algo por si solo.
  • Pero tiene un gran peligro: ¿Y si el paciente recibe un resultado que infravalora su enfermedad real? Un error en el resultado puede tener consecuencias fatales.

El British Medical Journal ha publicado un estudio en el que se evaluaron 23 de estas herramientas, incluyendo algunas de organismos de prestigio cómo el NHS, la Academia Americana de Pediatria o la clínica Mayo.

El objetivo era evaluar hasta que punto son fiables los resultados de estas webs y apps y valorar su seguridad. El propio estudio reconoce que la propia evaluación es limitada y sus resultados no son definitivos al 100%.

El resultado del estudio fue que a pesar de ser más exactas que las búsquedas en Google, los diagnósticos que aparecen son inexactos en muchas ocasiones y que las alternativas de triaje que sugieren no son las correctas.

La parte positiva del estudio es que afirma que son seguros: Los symptoms checkers evaluados acaban teniendo un criterio conservador y evitan el riesgo.

Recomiendan la visita a un profesional en casos que no hace falta y no alientan al paciente a NO ir al medico cuando lo necesita.

En resumen: Son una orientación segura, pero la fiabilidad todavía no está lo suficientemente contrastada.

En mi opinión, en un futuro marcado por el Big Data, los algoritmos y la necesidad creciente de los sistemas sanitarios de buscar la eficiencia, estas herramientas irán en aumento, pero queda un largo camino por recorrer.

¿Crees que, en el futuro, el triaje lo hará el paciente? o por el contrario ¿Siempre habrá un profesional sanitario en la primera interacción con el enfermo? El futuro dirá.

 

Puedes acceder al estudio completo en este enlace.

imagen ©Per-Olof Forsberg con licencia creative commons

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